Lo que no sabes... |
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Morris West (Melbourne, Australia,1916-1999), fue uno de mis primeros autores de la adolescencia. 1.- Bien. Por supuesto, estamos ansiosos de que se haga justicia. Usted dispondrá de algún tiempo para preparar su defensa. Propongo que despejemos esta sala. Le traerán café y algo de comer. El doctor Meyer está preparado para actuar como abogado defensor suyo. Yo, como presidente del tribunal, estoy dispuesto a reconocer todo su peso a cualquier objeción que usted ponga. ¿Está claro? (pág. 371) 2.- Creo que, por primera vez en la vida, me estoy acercando a las personas. Me aterra pensar cuánto tiempo he perdido...y cuán poco me queda. (pág. 298) 3.- Dedujo que era Nina Sanduzzi. El niño debía ser entonces el hijo de Giacomo Nerone y, de acuerdo con la información de Meyer, el objeto de la intriga de seducción entre la condesa y Nicholas Black. Tendrían una larga espera antes de que la condesa se levantara y estuviera lista para recibirlos. (pág. 256) 4.- Yo me avergüenzo de mí mismo -dijo Meyer en tono cortante, y salió al jardín donde atronaban las cigarras al sol del mediodía y el polvo se adhería a las hojas de la higuera. (pág. 225) 5.- El mundo de los amantes perdidos es una jungla en donde siempre impera la estación del celo. No hay misericordia en la fuga desesperada y ciega de la soledad. La carrera es de los rápidos, la posesión es de los fuertes. El ímpetu loco acompaña a la cópula, pero luego el olvido matiza los gestos, civilizándolos. Las más sencillas palabras sustituyen a la más ardiente pasión. (pág. 246) 6.- Meyer se dejó caer pesadamente en una silla y comenzó a soltarse los cordones de los zapatos. Ella se incorporó inmediatamente para ayudarle. Eso también era nuevo; nunca había asumido Nina las funciones de ayuda de cámara. Meyer guardó silencio, pero la miró con expresión pensativa mientras ella encendía el fuego bajo la cafetera. (pág. 186) 7.- Buscó un título y lo encontró casi inmediatamente: El Signo de la Contradicción. Mientras más pensaba en él, más le complacía. Le recordaba el viejo graffito en que crucifican a un asno para que represente a Cristo; burla soez por un actor patán. Pero, para Nicolas Black, el símbolo tenía un significado nuevo: la juventud clavada en la cruz de la ignorancia, de la superstición y la pobreza, medio muerta y ya condenada, pero sonriendo aún, como víctima dopada y extática del tiempo y de sus tiranías. (pág. 139) 8.- No, monseñor. Usted está ahora bajo mi jurisdicción. Le prohíbo decir misa, excepto en domingos. Duerma hasta tarde, recójase temprano, y si me parece que trabaja demasiado puedo retirarlo del caso. Usted está en el campo. Tómese tiempo. Huela la tierra y los azahares. Elimine de sus pulmones el polvo de las bibliotecas. (pág. 92) 9.- Él sabía que otros sacerdotes experimentaban un placer inmenso al escuchar el dialecto crudo y sabroso de la conversación de los campesinos. Descubrían perlas de sabiduría y experiencia en la mesa de una finca o bebiendo una copa de vino en la cocina de un obrero. Hablaban con la misma familiaridad con las prostitutas deslenguadas de Trastevere que con los remilgados señores de Parioli. Gustaban lo mismo del humor procaz de la pescadería que de la agudeza de un comedor de un cardenal. Además, eran buenos sacerdotes y hacían mucho por su pueblo, con singular satisfacción para ellos mismos.(pág. 53-54) 10.- Yo no estoy en oposición a nadie -dijo Meredith mansamente-. Me limito a desaprobar el juicio precipitado y la doctrina dudosa. No es el veredicto popular el que hace santos, sino la decisión canónica. Por eso voy a Calabria, para actuar como Promotor de la Fe en la causa de Giacomo Nerone. Si usted tiene alguna prueba de primera mano que presentar, y la presenta en la debida forma, me será muy grato recibirla. (pág. 52-53) Ahora, de pilón te escribo las primeras líneas del libro, y las últimas, aquellas que definen y concluyen, respectivamente, el libro. Al final, se lee: "En seguida volvió a meter la libreta en su bolsillo, ojeó rápidamente su correspondencia, y tocó el timbre para que llevaran su automóvil a la puerta de la entrada. Faltaban quince minutos para las once. Era el segundo viernes del mes, día en que el prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos tenía audiencia con Su Santidad el Papa para discutir, entre otros asuntos, la beatificación y canonización de los siervos de Dios". Fecha: 27/05/2007 03:53. Fecha: 27/05/2007 12:32. Fecha: 27/05/2007 13:36. Fecha: 27/05/2007 19:22. Fecha: 28/05/2007 12:40. Fecha: 28/05/2007 23:11. Fecha: 27/01/2008 05:13. |