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Lo que no sabes...

Comida intergaláctica...

Comida intergaláctica...

> Ya me conoces.
Sabes que de que se me mete una duda o inquietud en mi cabeza rapada, no descanso hasta haber encontrado la respuesta a mi pregunta del momento.
Pues hace ratito, estando en el jardín-locación de mi casa, y sintiendo esas ondas fescas que salen de un pasto recién regado, me entró una gran duda: ¿cómo es realmente la comida que llevan los astronautas al espacio y de la que obviamente se alimentan?
Después de cenar, y de haberle dado sus sagrados alimentos a mija, sentado en mi cuarto frente a mi laptop Dell (que creo que fue de las últimas realmente buenas) empiezo a buscar el dato.
Me encuentro que la comida que llevan las misiones espaciales a bordo es algo extraña. O bueno, no es extraña. Realmente la tecnología alimenticia de los astronautas es la misma que la de los seres humanos terrenales. Es la misma tecnología que he visto en los bolillos congelados de SubWay, o en las papas fritas decoloradas y tiesas de McDonalds.
Me vengo a enterar que la característica principal de la comida intergaláctica es que debe ser reducida en líquidos. Quiero pensar que tanto por el peso que tendrían que cargar a bordo, que por cuestiones sanitarias (hay muchas leyendas urbanas en torno a los escusados de los transbordadores espaciales, como aquella que dice que para liberar a Willy se conectan una manguera en... bueno, me estoy saliendo del tema).
Parece que la gravedad juega un papel medular en la alimentación de los astronautas.
Sin gravedad, un astronauta es incapaz de beber líquido (como por ejemplo leche) de forma convencional. Debido a su consistencia líquida, la leche flota alrededor del estómago y no consigue saciar la sensación de apetito.
La tecnología alimenticia ha avanzado, según leo, bastante en los últimos 20 o 25 años. Antes tenían que fregarse con comer la comida seca, con sabor a cartón y textura de trapo color blanco que les ponían.
Actualmente, nuestros astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) pueden elegir de un menú de más de 70 tipos de comida y 20 tipos de bebida. Eso ni las barras de buffet de los restaurantes de Hermosillo, Sonora, lo logran. ¡Y me consta!
Suena suculento escuchar que se cuentan con más de 70 tipos de comida, pero hace unos años el astronauta español Pedro Duque dijo en una conferencia que la comida principalmente es del tipo tejano (o sea gringo) y moscovita. Y comentó el hecho de que astronautas japoneses y europeos pues sufran del estómago con tal menú tan apetecible.
Hace muchos años ser astronauta era digno de una heroicidad. Pero detrás de todo éxito hay una historia oscura. Los astronautas vaya que sufrían para comer. Los métodos que se aplicaban para empacar y compactar los alimentos eran dignos de una trama de H. G. Wells: comida en cubitos, liofilizadas -deshidratadas-, o con la cantidad esencial de líquido era parte del menú. ¿El embalaje? bastante surreal: muchos de esos alimentos estaban almacenados en tubitos como de pasta de dientes. ¿No se confundirían? Imagina la escena: un astronauta, recién despierto, con las extremidades debilitadas por falta de uso, agarra un tubo de pasta de dientes. Lo abre, acerca su cepillo dental y sale...¡costillitas a la BBQ! Su maravillosa pasta Colgate la guardaron, al calor de las copas, en el cajón que está debajo el centro de mandos.
Buena parte de los envasados son muy parecidos a los que se usan en la industria alimenticia: alimentos envasados a altas temperaturas para reducir la reproducción de bacterias nocivas. O al revés: alimentos que una vez empacados se someten a baños maría para hacer un proceso parecido al de la pasteurización.
¿Donas? ¿Rebanadas de pan? ¿Galletas? Nada de eso. Ese tipo de alimentos, los que se desmoronan fácilmente, están totalmente prohibidos en las misiones espaciales. La NASA argumenta que una pequeña morona de galleta pondría en peligro la propia vida del astronauta y la de los demás, porque podría filtrarse y dañar las consolas de control.
Más datos curiosos: los transbordadores espaciales no traen refrigeradores. Ni hieleras. Así que el tema de la conservación de los alimentos ha sido resuelto por las diversas agencias espaciales del mundo al incluir alimentos secos o que evidentemente no requieran refrigeración.
Otro dato interesante es que la ingravidez causa que parte de la sangre se sube a la cabeza, los astronautas pierden parte del sentido del olfato.
Pero claro, el tema de la comida espacial también tiene que ver con los presupuestos. Según Pedro Duque cada kilogramo de peso que se lleva al espacio tiene un costo de 20,000 euros (sí, veinte mil).
Otro especialista del tema, Anthony Pometto director del ’Food Technology Commercial Space Center’ (FTCSC) de la NASA, comentó en una tertulia entre cuates que el costo de alimentos en una misión espacial es de 3,000 libras por astronauta. Este científico, dicen, calcula que de toda la comida que llevan los astronautas en una misión espacial solamente se comen el 74% del total. "No comen todo el tiempo, ni lo que deberían. En parte porque se cansan de comer siempre lo mismo", dijo.
Los que ya salieron al paso fueron los japoneses. Hace mas o menos un año, en Tokio se informó que en la misión del "Endeavor" de la Estación Espacial Internacional (ISS) estaría en el menú una rica y tradicional sopa "ramen" (tipo fideos).
La empresa que desarrolló el platillo fue nada menos ni nada más que Nissin. Así, el astronauta nipón Takao Doi disfrutó del tradicional platillo. Aunque la presentación de la sopa Nissin deja mucho que desear (parece una bolsa de suero, la imagen de este post corresponde a la sopa galáctica de Nissin), Nissin no tiene de qué preocuparse, porque la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) otorgó en marzo del 2008 el ansiado certificado a este típico plato japonés, que en 1958 inventó el nipón Momofuku Ando, también conocido como ’Mr. Noodle’ (’Sr. Fideo’).
Total, que mientras los científicos alimenticios se parten el cerebro para desarrollar un helado tan rico y cremoso como el de la tierra; mientras las grandes corporaciones de alimentos alcanzan el anhelado refresco gaseoso idóneo para el espacio (si llevan refresco al espacio las burbujas andarían por doquier tanto en el líquido como en el estómago del astronauta); y hasta que la galleta de chocolate -sin moronas- llega a la boca de los hombres y mujeres que van al espacios... mientras todo eso pasa... Yo disfruto de unos crujientes pretzels.
Buen fin de semana...

1 comentario

Superhero !! -

Oh-mai-dear-gooood!!!
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¿Entonces los transbordadores espaciales no traen refrigeradores?
¿Y tampoco se pueden beber líquidos asi tan fácil?.
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(¡¡¡¡¿?!!!!) Aaarrghhhh
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Entonces -por todos los cielos- como carambas le hacen para tomarse unas chelas bien frias??
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Noooo, no me digas que no se puede chelear alla arriba en el espacio... snif snif
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Eso en verdad que me parece un desperdicio enooorme de espacio.
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je je je.
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Wooow, compa me parecio harto interesante este post tuyo...
Ah jijos, tonces te rapaste la chola?.
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Un saludote y mis mejores deseos para que tengas una excelente semana llena de exquisitas experiencias gastronomicas...